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Boletín Psicología UDP, Nº43, Enero 2019
   
 
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Actualidad en Psicología
 

"PSICOSOMÁTICA Y PSICOANÁLISIS HOY: CUANDO EL CUERPO CLAMA POR SER ESCUCHADO”"

Académica Daniela Carrasco Dell”Aquila
Directora Diplomado “Nuevos aportes a la Clínica de lo Psicosomático, a partir de un enfoque Psicoanalítico" UDP


 

Pensar en la importancia que tiene la salud mental en la actualidad sigue siendo, aunque nos duela una preocupación bastante menos valorada que pensar en temas como éxito, productividad y crecimiento. Si a esto le agregamos la importancia de pensar en el concepto de psiquesoma descrito por Winnicott y que alude a que somos una unidad mente cuerpo, esta valoración queda aún más ausente.

Lo psicológico sigue quedando en un espacio reducido de las políticas públicas donde solemos confirmar la ausencia de integración entre la salud física y mental. Todo esto resulta en la continuación de un sujeto escindido, donde la especialidad médica lo reduce a un órgano desconectado del resto de este cuerpo y absolutamente escindido de sus aspectos emocionales y afectivos.

El cuerpo sigue siendo considerado terreno exclusivo de la medicina y la psicología tanto como el psicoanálisis, se quedan con un objeto de estudio que pareciera ser algo así como una mente levitante sin conexión con sus órganos vitales, dando como resultado cuerpos desvitalizados, ausencia de lenguaje, de palabras para referirnos a lo que sentimos o dejamos de sentir, quedando como único registro de estas sensaciones “un gran cansancio”.

El cuerpo no resulta articulado por la palabra, queda como lo no nombrado impidiendo o al menos dificultando la tarea de ser simbolizado, y así poder transitar desde una cantidad de órganos, de un cuerpo fisiológico que es con el que nacemos, a lograr habitar un cuerpo erógeno, que lleva inscrita la historia personal e incluso transgeneracional de lo que somos como sujetos particulares.

En 1932 Aldous Huxley publica “Un mundo feliz”, la novela que representa una distopia que anticipa un desarrollo humano que más parece una pesadilla y donde el manejo de las emociones se realiza por medio de una droga que es nombrada como SOMA. En ese mundo la guerra y la pobreza ya no existen como tampoco existen la familia, el arte, e incluso el amor. Dicha distopía nos habla de una sociedad de sujetos sostenidos por el Soma, nombre que pareciera ser un juego de palabras.

En la actualidad el filósofo Byung-Chul Han, describe una sociedad asociada con el cansancio y la transparencia y en palabras de este autor somos todos reos de un tiempo donde los días transcurren en especies de “campos de concentración” nombre que le da a la actividad laboral.

Uniendo lo que estos escritores nos hablaron en diferentes momentos previos de nuestra historia podemos cuestionarnos acerca de ¿desde dónde nos hablan los pacientes en la actualidad? para poder re- pensar las historias que a diario escuchamos y compartimos con aquellos que consultan.

Y tomando el “juego de palabras” en relación a la palabra Soma,  precisamente lo que encontramos en estos pacientes es la ausencia de este sostén que debería ser el Soma, es decir nos preguntamos por la estructura corporal, por ese cuerpo,  y lo que encontramos son  pedazos de carne deshabitados, donde la subjetividad no se expresa, donde  el sujeto no es capaz de decir qué siente, qué le duele,  qué le molesta,  y cuando lo hace a veces suele ser tarde…

En la clínica actual nos vamos encontrando con sujetos que expresan este cansancio de realizar cualquier actividad, los días convertidos en horas de ausencia, donde no hay diferenciación entre actividad y reposo. Cuerpos que se desploman después de una jornada laboral o académica, como si la unidad cuerpo mente no se hace presente, el cuerpo transportado, pero casi vaciado de emociones y sensaciones. Historias sin profundidad como si todo lo que hubiese ocurrido se desplegara sin dobleces y donde lo que abunda es el cansancio.

¿Qué representa el cuerpo en estos discursos? La escucha clínica es la que nos permite ir de la divagación personal por nuestro propio inconsciente al contenido del discurso del paciente, de lo atemporal del proceso primario al aquí y ahora del encuentro con nuestro paciente, nos permite asistir a una escena que se empieza a repetir de sesión en sesión y de paciente en paciente. La palabra cansancio, agotamiento, sin sentido pasa a formar el telón de fondo de diversas situaciones que oímos.

Lo que observo son personas sin energías para intentar un cambio, la mayoría se muestran instaladas en un discurso de aceptación de lo que les toca vivir o más precisamente de aceptación de lo que no les toca vivir, ya que sobreviven día a día, sin espacio externo para descansar y recuperarse (jornadas de trabajo interminables) pero además sin espacio interno para elaborar estas situaciones y ejercitar sus mentes en la búsqueda de otras formas de vida.

Su psiquismo empobrecido, con preponderancia de apatía, falta de motivación, poca creatividad, discursos planos repetitivos con pensamiento muy cercano a lo que desde la psicosomática se ha llamado operacional se expresa finalmente en cuerpos enfermos, en cuerpos transformados en verdaderos escenarios como dijera McDougal, desde donde se representa una escena, otra que no ha podido ser oída ni menos metabolizada.

El cuerpo habla a través del corte, de la enfermedad, de la alergia y de la autoinmunidad,  el cuerpo es el que duele, es él el que de alguna manera enloquece ¿para qué no duela para que no enloquezca nuestra psique?

La clínica psicológica y específicamente la psicoanalítica debe abrirse a estas nuevas escuchas,  que son las nuevas demandas de la sociedad en que nos tocó vivir,  y para ello crear espacios como el Diplomado de Nuevos aportes a la clínica de lo Psicosomático que invita a  creer que es posible tener un mundo donde el ser humano pueda ser entendido, escuchado y visto como una totalidad que incluye  un inconsciente dinámico, para de esta manera crear vínculos más sanos y que la nutrición sea comprendida no sólo como ingesta de proteínas y vitaminas sino como también el logro de un equilibrio en nuestras emociones , para saber qué nos pasa,  qué sentimos, qué nos duele y finalmente cuáles son nuestros límites.

Más detalles del Diplomado “Nuevos aportes a la Clínica de lo Psicosomático, a partir de un enfoque Psicoanalítico" UDP AQUÍ

 

     
 
 
     
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