Si usted no visualiza bien este mail, haga click aquí
Boletín Psicología UDP, Nº27, Agosto 2017
   
 
Carrera Postgrados ExtensiÓn y Cursos Prensa Centros Y PROGRAMAS InvestigaciÓn
 
Actualidad en Psicología
 

Investigar en (al) psicoanálisis: reflexiones sobre un falso problema.

Dr. Mariano Ruperthuz
Director Magíster en Psicología, Mención Teoría y Clínica Psicoanalítica UDP

 

La teoría de las resistencias ha alimentado bastante un relato de autolegitimación en el caso del psicoanálisis. La historia del freudismo – partiendo por el mismo Freud – revela un declarado uso político de los relatos “oficiales” usando esta estrategia para dejar fuera del campo un nutrido número de problemas. Lo particular de esto, es que la supuesta vocación científica del psicoanálisis – relatada en varias de sus versiones que se disputan el canon – devela una posición esencialista. Vale decir, si se analiza con detalle las aspiraciones universalistas de Freud se puede detectar cierta inspiración idealista, donde sus unidades analíticas (pulsión, complejo de Edipo, inconsciente, etc.) son presentadas por fuera de la historia, la cultura y las fuerzas sociales. Esta vocación extraterritorial – que ha sido declarada por el mismo Lacan en 1967 – enseña que el psicoanálisis es un artefacto tan particular que la relación con el campo científico no puede ser más que problemático. El francés planteaba:


“En primer lugar, la curiosa posición de extraterritorialidad científica con que empezamos nuestras observaciones, y el tono de magisterio con que los analistas la sostienen [...] (Lacan, 1967, p.27). Los efectos de esto los hemos podido vivir en Chile desde que el freudismo comenzó un proceso de institucionalización cada vez mayor a principio de los años 50´s. Los primeros lectores de Freud en Chile eran un conjunto de intelectuales, juristas, médicos, políticos y obreros que entendían al psicoanálisis como una matriz de pensamiento que redefinía varios problemas sociales. Su utilización, como lo han demostrado varias investigaciones – estuvo orientada hacia el control de la población y la implantación de estándares emocionales. Sin embargo, la utilización de una línea del tiempo unidireccional y la aplicación de conceptos como “pioneros” como estrategia para deslegitimar – vilificar diría Thomas Glick – diciendo que se trata de aplicaciones desviadas del esencialismo freudiano.  Los efectos de esto han sido de largo alcance: una profunda despolitización y desarraigo del dolor ciudadano de buena parte de una comunidad que se muestra con cierta disposición científica, pero se maneja con estrategias que anulan esos intentos. Ya sabemos, gracias a trabajos como los de Silvana Veto, qué maniobras tuvieron que hacer muchos psicoanalistas chilenos para trabajar con víctimas de la dictadura de Pinochet para superar los límites que las instituciones psicoanalíticas le imponían en virtud de una neutralidad de vocación kleiniana. Con todo, si bien el psicoanálisis tiene particularidades no se puede seguir pensando que estamos por fuera del juego social y hay fuerzas y sobretodo capital (no sólo simbólico), si lo pensamos en términos de Pierre Bourdieu, para que las cosas sigan así. En lo personal, creo que el freudismo tiene una interesante potencia para investigar – siendo un lente – distintos fenómenos sociales y que, al mismo tiempo, el mismo psicoanálisis sea puesto como objeto de estudio, entendiéndolo como un artefacto social amplio, carente de unidad, histórico y, por lo tanto, múltiple. La formación, finalmente, de investigadores en psicoanálisis debería fuertemente ayudar a deconstruir el modo de transmisión que presenta al psicoanálisis alejado de la fuerza de gravedad de la ciudad. Hay algo del psicoanálisis extramuros – profano, mundano y desleal al principio de unidad – que tanto habló Silvia Bleichmar.

     
 
 
     
Centros
     

Contacto: Kareen Lowick-Russell, comunicaciones.psicologia@mail.udp.cl. Teléfono: 2 2 676 8601 - 2 2676 2562
Vergara 275, Santiago, Chile